Mostrando entradas con la etiqueta Entrada Semanal. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Entrada Semanal. Mostrar todas las entradas

lunes, 4 de mayo de 2015

Día de la madre

Ella es, por eso estoy. Ella es la que se sonroja si le dices que es más bonita que la noche.
Que por verla sonreír me marcharía y para hacerla feliz permanezco.
Ella solo tiene miedo al miedo, pero hasta el miedo la amaría.
Y es que puestos a ponernos tiernos, ¿qué mejor día y con quién mejor?.
Muchas felicidades a lo mejor que tengo, que más que regalarle algo, el regalo es ella.
Feliz día de la madre a mi suerte; y no solo hoy, los 365 días del año. La que me dio la vida y me la da cada día, a la mujer de mi vida.
Por no quererme solo si no hacerlo mejor que nadie, por ser tu y sacar lo mejor de los demás.

Y es que las personas que no te tienen, ¿se darán cuenta de lo desafortunadas que son por ello? Por todo y más, gracias jefa.

lunes, 27 de abril de 2015

Soy lo que soy...y eso es algo que todavía no puedo explicar.

En la entrada semanal, esta vez voy a hablar de uno de los mejores descubrimientos que he hecho en mi vida. Porque la sensación de que alguien escriba todo lo que te ronda la cabeza es espectacular, y es algo que yo he encontrado.
Desde hace tiempo leo un blog que cada día me sorprende y me gusta más. Lo quiero compartir con vosotros para que también se os pongan los pelos de punta leyendo y que aunque parezca mentira, sepáis que siempre habrá alguien que nos entienda; aunque no le pongamos ni cara.
Os dejo mi regalo, uno de mis post favoritos; y es que las mejores cosas no son cosas:

jueves, 23 de abril de 2015

He perdido el tiempo

He perdido el tiempo. Que alguien me ayude, porque no sé dónde lo dejé. Era un tiempo así como breve, hermoso, delicado, lleno de buenos momentos y de alguno malo también. Seguro que lo reconocerás enseguida. No tiene pérdida posible, por eso me extraña haberme despistado con tanta facilidad. No hay otro tiempo así. O al menos yo no lo recuerdo. He perdido el tiempo y necesito encontrarlo. Razón aquí y ahora. O mejor dicho, ya.
He perdido el tiempo contigo. Y la verdad, no sé cómo ha podido volverme a pasar. Porque esta vez lo teníamos todo atado y bien atado, a buen recaudo, y encima sin necesidad de pasar por ningún sitio a firmar. Sabíamos que lo nuestro era especial. Lo sentíamos, no hacía falta ni decirlo, lo sabíamos y ya está. Lo teníamos tan claro que lo único que nos daba miedo era dejarlo escapar. Y en cambio, lo tratamos como si fuese de lo más rutinario. Lo capullos que fuimos, dios. Lo irrepetible que era esta ocasión, y la oportunidad que la vida nos brindó. Como si después de lo que hemos vivido, nos mereciésemos volver a querernos bonito, volver a volar. Y tú y yo ahí, como si no fuese con nosotros. Hemos vuelto a hacer lo de siempre, darlo todo por hecho, sin darnos cuenta de que lo que se estaba haciendo en ese momento no se volvería a dar más. Nunca más.
Pero que no cunda el pánico, porque he perdido el tiempo solo también. He creído que las cosas que no pasaban era porque no tenían que pasar. Viéndolas venir, esperando a la vida repanchingado, en vez de mover el culo e irla a buscar. Y de ese modo sólo te vienen malas noticias. Porque esa es la gran diferencia entre las buenas y las malas noticias. Que las malas siempre vienen solas, sin necesidad de que hagas nada. Las buenas, en cambio, sólo les llegan a los que se embarcan dispuestos a naufragar.
Le he exigido a la vida tantas veces una nueva oportunidad. Como si fuese algo más que un derecho, como si fuese su responsabilidad. Y ella, que ya es de por sí puta cuando no le exiges nada, imagínate cuando encima le vacilas y le vas de guays.
He perdido el tiempo dedicándoselo a gente que no valía la pena. Y echando de menos a los de verdad, diciéndoles a ver cuándo nos vemos, mintiéndoles a ellos y a mí una y otra vez, dejando sus vidas pasar. Borrándome de sus fotos futuras, comiendo en casa solo, en vez de ir a comer con mamá. Llamando a tipos y tipas irrelevantes, gastando minutos en cosas urgentes en vez de hablar de lo que de verdad importa, repasando agendas y dietarios en vez de las curvas y líneas rectas que tienden hacia la felicidad.
Por eso aquí ando, buscando de nuevo ese tiempo perdido. Otra pérdida de tiempo, pensarás. Pero la verdad es que me importa muy poco lo que pienses ahora. Necesito encontrar ese tiempo y ponerlo de nuevo a pasar. Además, habérmelo dicho entonces, cuando perdía el tiempo. Haberme avisado cuando todo me daba igual.
Hoy me queda menos que entonces, hoy el paso del tiempo se ha acelerado y ha cogido velocidad. Y sin embargo aquí estoy, como un imbécil gastándolo en algo tan improductivo como recordar. Echo de menos el tiempo perdido. Y lo quiero recuperar. Lo pienso recuperar. Y lo voy a recuperar.
Hoy quiero decir las cosas que siento cuando las sienta. Esté sentado con quien esté sentado. Y si estamos acostados ya ni te cuento. Y si cuando se lo digo no le gusta, él o ella verá. Hoy me da lo mismo caer mal o regular. Porque si para caerte bien tengo que ser otra cosa, prepárate para aguantar. Hoy, además, soy menos exigente con los demás. Porque ahora sé lo que cuesta arriesgarse y lo difícil que es acertar. Es curioso, cada vez juzgo menos y cada vez me juzgan más. Pero también soy menos transigente con la falta de inteligencia, de higiene y -sobre todo- de humanidad. Hoy creo que una conversación puede ser sanadora. Y que un silencio fuera de tiempo te puede acabar de condenar. Callarse es cada vez más peligroso. Y negarse a aceptar algo puede ser un principio para encontrar un pedazo de eso que llamamos verdad.
Quiero decir «te quiero» cuando me dé por ahí, sin miedo a lo que me puedan contestar. Porque el miedo es eso que te pasa por dentro cuando estás a punto de hacer lo que tienes que hacer.
Hoy salgo de casa como quien aterriza en una ciudad que no ha visitado jamás. Con un mapa distinto cada día, con miles de monumentos a visitar. Y con una guía que se llama intuición. Y una maleta llamada recuerdo. Y una divisa que no admite cambio alguno y se llama honestidad.
No me malinterpretes, puede que todo esto te parezca una parida, una pérdida de tiempo, o puede que incluso le hayas encontrado algo de utilidad. Pero te lo digo con todo el cariño, me la suda. Como que me da igual. Con amor del rico rico. Muá.
Porque yo ya he perdido el tiempo, pero del muy bueno y en cantidad.
Puede que me haya vuelto loco, o viejo, o todo a la vez.
Y puede que eso sea lo único que me vaya a volver jamás
- Risto Mejide
http://www.elperiodico.com/es/noticias/opinion/perdido-tiempo-3750655#

domingo, 19 de abril de 2015

Catarsis

Haz con tu vida lo que te apetezca y entrégala solo a quien la merezca. cierra los ojos, siéntete lleno de quien se fue y tanto echas de menos. Aprende, comprende y enseña; las cosas grandes son las pequeñas.


martes, 14 de abril de 2015

La valentía empieza aquí:

Te reto a que dejes que tus manos y tus pies tengan algo que contarte. Te reto a que sigas haciendo las cosas que ya haces; y si no te llenan, sigue buscando. Te reto a que no pares.
Porque un día serás viejo. Porque cuando seas viejo y estés ahí sentado, todo lo que hayas hecho en tu vida marcará una diferencia: tendrás a alguien en la mecedora de al lado, o no. Podrás volver a poner tu mano sobre la suya, o no. Alguien te pedirá que le des un consejo, o no.
Te reto a que tengas una buena historia que contar.




miércoles, 25 de marzo de 2015

Entrada semanal

Qué mal nos queremos. De verdad. Existen quereres de los que damos por descontados. Su único gran defecto es que siempre estuvieron ahí, sin pedir nada a cambio, sin hacer demasiado ruido y tampoco hubo que hacer mucho para currárselos. Es el querer de una madre, sí, pero también cualquier amor que llegue demasiado pronto, demasiado fácil, demasiado incondicional, ése que cuando te vienes a dar cuenta de que lo tenías, te giras y ya no está. Y es entonces cuando empiezas a echarlo de menos. Cuando ya es tarde. Cuando ya no se le puede corresponder… ni apartar.

Y es que no sé si lo ves, pero mal, nos queremos un rato. Mira el amor propio, el amor a uno mismo. Ése que alguno confunde con soberbia o prepotencia y a otros les da vergüenza manifestar. Lo necesario que es pasar más tiempo con uno mismo, para poder pasarlo con los demás. Lo difícil es encontrarle el punto, apretarle a la vida, exigirle siempre un poquito más. Conocer los propios límites y ponerlos cada día a prueba, y comprobar que cuando tú te acercas, siempre se acojonan y acaban refugiándose un poco más allá.

Y así no es de extrañar que haya gente que se quiera tan flojo. Nos enamoramos y hacemos ver que nos da igual. Uno no elige cuándo ni de quién se enamora, como tampoco se puede elegir la velocidad. Falacias que nos contamos a nosotros mismos, tratando de convencer a un amigo que ya hace tiempo que ni nos cree, ni nos ha dejado de escuchar.

Dentro de este ramillete improvisado de amores nocivos, no podíamos olvidar los que encuentran placer simplemente en hacerse daño. Los yonkis de la intensidad. Es difícil llegar a admitirlo, pero algunos lo consiguen. Y entonces qué. Porque destruirse es como acariciarse: por muy bueno que seas contigo mismo, siempre hay alguien que lo hará mucho mejor por ti. Aunque sea porque llega adonde tú no llegarías jamás. Y es que nadie me hiere como tú.

Y para terminar, para que nadie se sienta excluido, aplaudamos la inmensa horda de amores pantalla. Los que lo son de cara a la galería, porque a nadie se le ocurre nunca profundizar. La cantidad de parejas que cenan siempre en silencio. Parejas que si se cuentan el día, lo hacen como quien repasa sin hambre la carta. Parejas que han olvidado que el hecho de hablar no tiene nada que ver con el acto de comunicarse. Para lo primero basta con mover la boca y emitir fonemas. Para lo segundo, además, hay que mover el corazón. Propio y ajeno.

Y hablando de ajenos.
Por muy mal que nos queramos todos, jamás olvides que siempre estarán peor los demás.

miércoles, 11 de marzo de 2015

"El arte de no amargarse la vida"

En la entrada semanal esta vez hablaré de sin duda uno de mis libros favoritos y que más me caló desde el día que lo empecé a leer. "El arte de no amargarse la vida" está escrito por el conocido psicólogo Rafael Santandreu, que fue publicado en 2011.
Santandreu revolucionó el concepto de psicología describiendo un método claro y práctico para mejorar la relación con nosotros mismos y con los demás, además de superar todos los pensamientos negativos que nos rodean y la absurda manía de creer que necesitamos todas las cosas del mundo y anclarnos en el inconformismo por no saber apreciar aquello que tiene verdadero valor.
Está escrito de una manera informal y fácil de leer haciendo amena la lectura incluso para los que no suelan disfrutar de ella, recurriendo a anécdotas de sus pacientes en la vida real.
Hace unos meses tuve la suerte de acudir a una conferencia de este psicólogo en la que la gente tenía que permanecer de pie para escucharle debido a la aclamación que recibió. Este hombre nos enseñó una auténtica simpatía y una auténtica capacidad de disfrutar de la vida y sus pequeñas cosas, en mi opinión, un ejemplo a seguir.
Este libro se lo recomiendo a todo el mundo ya que interesados en el mundo de la psicología o no, ¿a quién no le gustaría ser más feliz?.


martes, 3 de marzo de 2015

Ciudad de Dios

En la entrada semanal, esta semana voy a hablar sobre una de mis películas favoritas desde hace bastante tiempo, "Ciudad de Dios", una historia real, dirigida por Fernando Meirelles y estrenada en 2002. Tiene un gran contenido social y una fuerte crítica a la situación de Brasil de determinados pueblos y sobre las familias y los niños que residían en favelas. 
En concreto, los protagonistas son Zé Pequeño y Mané Galinha que mantienen una guerra entre ellos y su grupo de amigos, a su alrededor, las drogas y la delincuencia es algo cotidiano. "Ciudad de Dios" cuanta la historia de varias generaciones, desde los 60 hasta los 80.
Recalco una de las citas que más me marcó de la película: "Lucha y nunca sobrevivirás... Corre y nunca escaparás."
Recomiendo esta película a todo el mundo pero sobretodo a los interesados en el mundo de la educación social y de las injusticias sociales. Os aseguro que no os va a decepcionar.
A continuación, os dejo el trailer:


domingo, 22 de febrero de 2015

Video

A continuación mostraré un video de mi grupo favorito conocido como "Supersubmarina" con una de las canciones que más escucho entre todas las que tienen:



jueves, 19 de febrero de 2015

Presentación del blog

Blog creado para la asignatura de TIC de 1º de Educación Social con el objetivo de subir actividades de la asignatura, y otras entradas que me resulten de interés sobre el tema. Espero desarrollarlo de la manera más entretenida posible y que despierte el interés de lectores aunque no estén relacionados con este mundo.